Cuando se busca una escuela náutica es habitual encontrar mensajes muy parecidos: “somos líderes”, “la mejor escuela”, “miles de alumnos”, “la más grande de Barcelona”. El problema es que, en muchos casos, estas afirmaciones no van acompañadas de datos verificables.

Elegir bien una escuela náutica no debería basarse en eslóganes, sino en criterios objetivos que cualquier persona pueda comprobar.

1. Tamaño real y coherencia operativa

Una escuela grande no es la que lo dice, sino la que puede sostener su actividad con medios reales. Para valorarlo conviene fijarse en aspectos como:

  • Número de embarcaciones propias y su uso real durante todo el año
  • Capacidad de aulas y frecuencia de cursos
  • Calendarios amplios y repetidos, no puntuales
  • Actividad visible en el puerto y en zonas de prácticas

Si una escuela afirma tener muchos alumnos, pero dispone de pocos barcos o poca actividad observable, la incoherencia suele aparecer rápido.

2. Flota propia y prácticas sin improvisaciones

La flota es uno de los elementos más reveladores. Una escuela con embarcaciones propias, operativas y bien mantenidas puede ofrecer:

  • Más fechas de prácticas
  • Menos cancelaciones
  • Mejor adaptación a la agenda del alumno

Cuando una escuela depende de recursos externos o de grupos mínimos, el riesgo de cambios, retrasos o cancelaciones es mayor.

3. Cancelaciones: una señal clara de cómo funciona la escuela

Un aspecto poco visible pero muy importante es la tasa de cancelación de cursos y prácticas.

  • Cancelaciones frecuentes por falta de grupo suelen indicar estructura débil
  • Calendarios que se cumplen reflejan organización y solvencia

Como alumno, esto afecta directamente a tu tiempo, tu planificación y tu experiencia formativa.

4. Transparencia: datos que se pueden comprobar

Una buena forma de evaluar una escuela es comprobar qué datos está dispuesta a mostrar públicamente:

  • Volumen real de alumnos
  • Número de prácticas realizadas
  • Flota e instalaciones propias
  • Actividad continuada a lo largo del año
  • Estructura empresarial estable

En el sector náutico no es habitual encontrar esta información detallada. Cuando una escuela la publica, permite comparar con criterio, no con promesas.

En Escola Port hemos creado un apartado específico de Transparencia, donde mostramos cifras reales de alumnos, prácticas, flota e instalaciones, coherentes con nuestra actividad diaria y con nuestras cuentas anuales. No para convencer, sino para que cualquiera pueda ver y comparar.

5. Equipo docente y continuidad

Más allá de la infraestructura, una escuela sólida se reconoce por:

  • Profesorado estable
  • Instructores con experiencia náutica real
  • Acompañamiento durante todo el proceso formativo
  • Continuidad entre cursos de recreo y formación profesional

La experiencia del alumno no depende solo del temario, sino de quién lo explica y cómo.

6. Por qué todo esto importa

Elegir bien una escuela náutica tiene consecuencias directas:

  • Menos imprevistos
  • Más opciones de calendario
  • Formación más completa y segura
  • Mejor aprovechamiento del tiempo y del dinero

Cuando una escuela es sólida, organizada y transparente, el alumno lo nota desde el primer día.

En resumen

Si estás valorando dónde realizar un curso náutico, te recomendamos mirar más allá del mensaje comercial y fijarte en los datos que respaldan ese mensaje. La diferencia entre escuelas se entiende rápido cuando se observa la coherencia entre lo que se dice y lo que realmente se hace.

Elegir con información clara es la mejor forma de empezar tu formación náutica con buen rumbo.

Rodrigo Andrade Olivié

Director  ESCOLA PORT.