En las titulaciones náuticas de recreo y en muchos cursos profesionales STCW, la parte práctica no es un extra: es un requisito formativo y, sobre todo, una oportunidad real de aprender a navegar con criterio.

Desde la Licencia de Navegación (LN) hasta titulaciones como PER, PNB, Patrón de Yate (PY) y Capitán de Yate (CY), el esquema suele ser el mismo: formación teórica + prácticas obligatorias (y, según el caso, habilitaciones para ampliar atribuciones).

Hemos de tener en cuenta que en los cursos de recreo la teoría se puede hacer por libre, o en forma remota y las prácticas es obligatorio realizarlas presencialmente.  En los cursos STCW tanto la teoría como las prácticas es obligatorio hacerlas presencialmente.

A continuación, tienes 8 claves para entender cómo funcionan las prácticas, planificarlas bien y evitar errores típicos.

1) ¿Se pueden hacer las prácticas náuticas en barcos privados?

En general, no. Las prácticas oficiales deben realizarse a través de una escuela o centro homologado, y en embarcaciones autorizadas para formación, que cumplen requisitos específicos de seguridad, equipamiento y control administrativo (mediante un dispositivo AIS).

Muchas escuelas realizan formación práctica complementaria  : cursos de maniobras, o de iniciación a la navegación a Vela.  Este tipo de cursos no es necesario realizarlos en barcos homologados.

Además, los instructores deben contar con titulaciones y atribuciones adecuadas (y, en el caso de STCW, con los requisitos formativos y de homologación correspondientes).

Qué debes quedarte: prácticas oficiales = escuela homologada + embarcación autorizada + instructor acreditado.

2) ¿Hay que empezar el curso por la teoría?

En recreo, normalmente puedes organizarte de las dos maneras:

  • Teoría primero, para ir al examen con el temario fresco.
  • Prácticas primero, para “poner cara” a maniobras y conceptos y entender mejor la teoría.

Lo importante es no separar excesivamente teoría y prácticas. Como regla práctica, planifica todo el proceso (teoría + prácticas + trámites) para completarlo con continuidad y sin dejarlo “para el final”. 

Nuestra recomendación, teniendo en cuenta que las prácticas de recreo no tienen examen, es realizar las prácticas antes del examen teórico, ya que ayudan en su preparación.

En los cursos STCW, el programa suele venir cerrado: teoría y práctica se desarrollan según un calendario y una secuencia marcada por el propio curso.

3) ¿Cuáles son las prácticas náuticas obligatorias en recreo y en STCW?

En recreo

Hay dos grandes bloques que se repiten según titulación:

  • Prácticas de Seguridad y Navegación (a bordo).
  • Prácticas de Radiocomunicaciones (en aula homologada), que son obligatorias en determinadas titulaciones.

A medida que subes de nivel, lo normal es que aumenten las horas y la exigencia, y que el alumno acumule más experiencia real a bordo. Aunque algunos contenidos se parezcan, el objetivo es claro: más horas de mar y más criterio.

En STCW

La asistencia y el cumplimiento del programa son críticos: si no se asisten las horas y contenidos obligatorios, no se obtiene el certificado de especialidad correspondiente.

4) ¿Para qué sirven las habilitaciones de vela y de “Baleares/Islas” en el PER?

Aquí hay dos ideas importantes:

  • Habilitación a vela: permite gobernar embarcaciones a vela y, una vez realizada, suele ser válida como habilitación para el resto de las titulaciones de recreo (no se “repite” cada vez).
  • Habilitación “Baleares/Islas” (PER): son prácticas orientadas a ampliar atribuciones del PER (por ejemplo, navegación entre Península y Baleares, aumento de la eslora permitida, de 15 a 24 mts).  La habilitación Baleares 48 incluye la Vela, es decir, que si se realizan estas prácticas de 48h (solo con el PER), ya no sería necesario realizar las prácticas de Vela.

Punto clave: las habilitaciones no sustituyen lo obligatorio. Son un “extra” para ampliar atribuciones.

5) ¿Puedo evitar las prácticas de barco obligatorias si hago una habilitación?

No. Las prácticas obligatorias (Seguridad y Navegación, y Radiocomunicaciones cuando aplique) son el requisito base para expedir el título.

Lo que sí ocurre en algunos casos es que una habilitación puede incluir contenidos adicionales (por ejemplo, vela) y entonces te cubre esa parte si está reconocida como tal. Pero no elimina el bloque obligatorio del título.

6) ¿Puedo empezar el PER por “Islas/Baleares” o por cualquier práctica?

Sí, puedes empezar por una u otra, pero respetando la lógica del programa y, sobre todo, la secuencia interna de cada bloque cuando se divide en sesiones (por ejemplo, “Motor: 1–2–3–4”, “Radio: 1–2–3”, etc.).

Recomendación práctica:

  • Antes de reservar, mira tú calendario real (trabajo, fines de semana, disponibilidad).
  • Bloquea primero lo que tiene menos plazas o menos fechas (suele ser radio/aula o travesías específicas).
  • Deja margen para cambios meteorológicos y reprogramaciones.

7) ¿Ya puedo gobernar una embarcación en cuanto apruebo y hago prácticas náuticas?

Legalmente, cuando cumples requisitos y expides el título, sí. Pero si tu experiencia previa es limitada, lo razonable es que te plantees una fase de consolidación.

Lo que más cuesta a muchos patrones al inicio no es “navegar recto”: son maniobras de puerto, toma de decisiones, viento/corriente, atraque/desatraque, fondeo con criterio, gestión de tripulación y comunicación.

Por eso tiene sentido realizar:

Esto reduce muchísimo el estrés del “primer barco” y acelera el aprendizaje real.

8) Qué deberías mirar en una escuela para hacer prácticas de barco (y qué ofrece Escola Port)

En lugar de fijarte solo en el precio o la fecha, revisa estos factores:

Más allá de los barcos, lo determinante es el equipo: instructores con experiencia real y metodología orientada a que el alumno salga sabiendo tomar decisiones, no solo “cumpliendo horas”.

Las prácticas oficiales no deberían verse como un trámite, sino como la parte que de verdad te prepara para navegar. Si las planificas con continuidad, eliges bien el orden y las aprovechas con mentalidad de aprendizaje, el salto entre “tener un título” y “ser patrón” se acorta muchísimo.